A mí nunca me habían dejado por teléfono.
Me habían dejado en la propia cama y hasta en la T4, que es muy de gurucillo de internet. Pero nunca por teléfono.
Miraba el cartel de la peli de la Roberts -‘Come, reza, ama’- y me decía ¿Primero a Italia o directamente a la India?. El destino lo ha dispuesto así, no hay más que hablar, no tengo nada que hacer aquí…
Pero a la mañana siguiente empezaron a entrar llamadas con proyectos interesantes, y me quité de encima la pata del elefante que me aprisionaba desde la noche y me subí a su lomo.
Ahora estoy echando una pequeña siesta. Disculpen que no me levante ni coja el móvil.
Foto: Daryl Hannah shot by Michel Comte for 1996 L’Uomo Vogue magazine.