Cada vez que aprendo a estar sola aparece un hombre en mi vida.
Al cabo de los meses, desaparece dejando la partida a medias.
Y otra vez a aprehender de nuevo lo que tardé un par de días en olvidar.
Esta vez voy a dejar las fichas colocadas, porque sé que en cuanto las recoja, aparecerá otro dispuesto a jugar.