“Aquel invierno, Mary (Reynolds), que también tenía un vestido de noche de Poiret que yo le había encargado, llevaba una vida muy desordenada. Cuando se ponía aquel vestido, solía terminar en la cama con mucha gente. Una noche que perdió la llave se fue a casa de Marcel Duchamp e hizo estallar lo que podríamos llamar la guerra de los Cien años. […] Marcel era un hombre misterioso. Todas las mujeres querían acostarse con él, pero siempre tenía amantes horrendas. En realidad, Mary era demasiado guapa para él pero no sé cómo logró conquistarlo. Le costó años, pero quizá eso lo hizo más excitante.”
Ibidem. Pag. 68
En la foto, Brancusi, Duchamp y Mary Reynolds cuando los dos últimos ya formaban pareja.