“Cerré los ojos, los abrí. Entonces vi el Aleph.
[…] vi la circulación de mi oscura sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.
Texto: El Aleph, del libro El Aleph, (1949) [pag,194]. Jorge Luis Borges. Alianza editorial.
Foto: Jorge Luis Borges.